Bienestar

Qué es la “panza de la menopausia”, por qué aparece y qué es lo que realmente ayuda

Si últimamente la sección media de tu cuerpo luce diferente, no eres la única.  Muchas mujeres notan que durante la perimenopausia y la menopausia el peso parece asentarse con mayor firmeza alrededor del vientre, incluso cuando los hábitos alimenticios y los niveles de actividad no han cambiado.

¿Te suena familiar?

Esta experiencia suele llamarse “panza de la menopausia”, y aunque el nombre pueda sonar informal, las razones que hay detrás son todo lo contrario.

Estos cambios no tienen que ver con la fuerza de voluntad ni con que estés haciendo algo mal. Tienen su origen en cambios mensurables en las hormonas, el metabolismo y el estrés.

¿Qué es en realidad la “panza de la menopausia”?

La “panza de la menopausia” se refiere a un cambio en el lugar donde el cuerpo almacena grasa durante la mediana edad. En etapas más tempranas de la vida, el estrógeno fomenta el almacenamiento de grasa alrededor de las caderas y los muslos. A medida que los niveles de estrógeno disminuyen durante la perimenopausia y la menopausia, la distribución de la grasa suele desplazarse hacia el abdomen.

Lo que es especialmente importante es el tipo de grasa involucrada. Muchas mujeres experimentan un aumento de grasa visceral (la grasa más profunda que rodea los órganos internos), incluso si el número en la báscula no cambia.

Las investigaciones demuestran que este tipo de grasa es más activa metabólicamente y está más estrechamente relacionada con la inflamación, la resistencia a la insulina y el riesgo cardiovascular que la grasa subcutánea (la grasa justo debajo de la piel).

Esto ayuda a explicar por qué pareciera que la “panza de la menopausia” aparece de manera repentina y es resistente a las viejas estrategias.

Cuatro de las razones por las que aparece

La “panza de la menopausia” no está causada por un factor único. Por lo general es resultado de varios cambios que se superponen, entre ellos los que se describen a continuación.

  1. Niveles de estrógeno a la baja: El estrógeno desempeña un papel clave en la regulación del almacenamiento de grasa, la sensibilidad a la insulina y la inflamación. A medida que disminuyen sus niveles, el cuerpo tiende a almacenar grasa a nivel central.
  2. Niveles elevados de cortisol (la hormona del estrés): La mediana edad suele coincidir con un alto nivel de estrés debido a la carrera profesional y el cuidado de personas mayores, lo que influye en las fluctuaciones hormonales. Desafortunadamente, el cortisol envía señales directas al cuerpo para que almacene grasa, especialmente en el abdomen.
  3. Resistencia a la insulina: A medida que disminuyen los niveles de estrógeno, las células pueden volverse menos sensibles a la insulina. Esto puede provocar niveles más altos de azúcar en sangre, más antojos y mayor acumulación de grasa en la zona abdominal.
  4. Pérdida de masa muscular: La masa muscular disminuye naturalmente con la edad, y la pérdida de estrógenos acelera este proceso. Dado que el músculo es un tejido metabólicamente activo, menos músculo significa quemar menos calorías en reposo.

Cuatro acciones que ayudan realmente (y por qué)

Abordar el equilibrio hormonal, incluyendo los niveles de estrógeno y cortisol, es fundamental.

Las opciones para lograrlo incluyen cambios en el estilo de vida, apoyo nutricional específico o, en algunos casos, terapia hormonal bajo supervisión médica.

Cuando las hormonas reciben un mejor apoyo, el cuerpo está más dispuesto a liberar la grasa almacenada. A continuación listamos cuatro acciones que puedes poner en práctica de manera inmediata.

  1. Priorizar el entrenamiento de fuerza: El entrenamiento de resistencia dos o tres veces por semana ayuda a mantener la masa muscular y favorece la salud metabólica. El descanso es igualmente importante, ya que es durante el descanso que la recuperación se produce.

2. Comer para favorecer la estabilidad de los niveles de azúcar en sangre: Una cantidad adecuada de proteínas ayuda a mantener los músculos y regular el apetito, mientras que la fibra favorece la salud intestinal y el equilibrio del azúcar en sangre

  1. Nutrir los mecanismos de respuesta al estrés: Se ha demostrado que los suplementos a base de hierbas, especialmente los que contienen adaptógenos, ayudan a regular los niveles de cortisol.
  2. Cuidar la salud intestinal: El microbioma intestinal desempeña un papel en el metabolismo hormonal, en la inflamación y en la regulación del peso. Mantener una buena salud intestinal puede ayudar a reducir la hinchazón y favorecer una distribución más saludable de la grasa.

Cuatro suplementos que deberías probar

Si bien la alimentación, el movimiento y el manejo del estrés son vitales, muchas mujeres encuentran útil el apoyo adicional.

El Sistema Body Balance de Partner.Co puede ser de gran ayuda debido a que incluye una ‘Lista de alimentos aprobados’ que te ayudará a cumplir con los niveles recomendables de ingesta de fibra, proteínas y nutrientes, además de incorporar suplementos que trabajan de manera focalizada en las hormonas y la grasa corporal.

  1. AbVantage sobrecarga tu metabolismo y activa tu tejido adiposo marrón, ayudándote a quemar 10 veces más calorías* y a eliminar la grasa visceral rebelde.
  2. Gotas Pre-Meal ayudan a controlar el apetito, eliminar las reservas de grasa y reducir la sensación de hambre.**
  3. Gotas Niite ayudan a aumentar la tasa metabólica, mejorar los niveles de energía y estabilizar el estado de ánimo.**
  4. Renew contribuye a que te sientas joven gracias a que apoya la HGH (hormona humana del crecimiento), una hormona clave que reduce la grasa corporal y aumenta la masa muscular magra.

Si notas que tu abdomen no está como antes, no significa que tu cuerpo esté en tu contra. La perimenopausia y la menopausia son momentos en los que necesitas aprender a trabajar con tu nueva biología en lugar de luchar contra ella. Con los productos, la alimentación y el ejercicio adecuados, ¡es posible volver a sentirte tú!

*En comparación con el grupo placebo, quienes tomaron el ingrediente activo de AbVantage durante cuatro semanas mostraron un aumento promedio del gasto energético en reposo de 97 kcal/día frente a 5 kcal/día.