Bienestar

Resetea tu mente en un micromomento

Rituales diarios que calman suavemente tu sistema nervioso

Muchos de nosotros hemos experimentado, sin apenas notarlo, ese momento de silencio.  Vas caminando, distraído, sobreestimulado, cuando un pájaro comienza a cantar.  Algo dentro de ti se relaja, tu respiración se hace más lenta, disminuye la tensión en tus hombros… solo un poco.

Esa respuesta no es una coincidencia poética, es biológica.

Las investigaciones muestran que los sonidos de la naturaleza, incluyendo el canto de los pájaros, están relacionados con una reducción en los marcadores de estrés como el cortisol y la presión arterial.  Debido a que los pájaros no cantan si sienten que hay algún peligro cerca, tu cerebro interpreta eso como una señal de seguridad.

Así pues, ¿qué pasaría si el bienestar en realidad no requiere un cambio dramático en nuestra vida ni que vayamos a costosos retiros? ¿Y si en realidad el bienestar está en estos momentos callados, casi insignificantes?

En eso consiste el microbienestar, en tomarse unos breves instantes a lo largo del día para recuperar el equilibrio, calmar nuestro sistema nervioso y apoyar nuestro bienestar.

Los pequeños momentos pueden representar un impacto real 

El concepto de “microbienestar” puede pensarse como una tendencia moderna, pero no es en absoluto un concepto nuevo.  Durante miles de años, las tradiciones orientales, como el yoga, han hecho énfasis en los momento de presencia como el camino hacia la salud.

Por su parte, la neurociencia moderna se está poniendo al día. Las investigaciones muestran que incluso las sesiones breves de meditación pueden mejorar la concentración y la autorregulación.  

El mensaje es: no necesitamos más tiempo, necesitamos más presencia.

El estrés no es el enemigo, estar atrapado en el estrés sí lo es

Nuestro cuerpo está diseñado para responder frente al peligro. El sistema nervioso simpático (es decir, el que nos indica luchar o huir) libera cortisol y adrenalina cuando el cerebro percibe alguna amenaza.

El problema en la vida moderna es que esa “amenazas” puede ser el tráfico, las notificaciones en nuestra bandeja de entrada o una agenda saturada de tareas y compromisos.  Cuando el estrés se convierte en una constante, el cuerpo olvida cómo regresar a un estado de calma, y ahí es en donde entra en escena el sistema nervioso parasimpático, también conocido como el encargado del descanso y la digestión. Este sistema reduce la frecuencia cardiaca, reduce la presión arterial, apoya la digestión y favorece la curación.

La vía entre estos dos sistemas es el nervio vago, que conecta el cerebro con el corazón, los pulmones y el intestino. Si alguna vez has estado nervioso y luego te empieza a doler el estómago, es porque el nervio vago actúa entre estos sistemas.

El poder de los sentidos

Entonces, ¿cómo puedes regularte en un micromomento? Activar tus sentidos es una de las maneras más rápidas de enviar señales de seguridad a tu cerebro.

  • Vista: Exponerse a la naturaleza, particularmente a los espacios verdes, está asociado con menos ansiedad y depresión.
  • Oído:  Se ha demostrado que la terapia de sonido y los ritmos binaurales reducen la ansiedad y cambian las ondas cerebrales a un estado más tranquilo.
  • Olfato: Los aromas tienen una influencia directa sobre el sistema límbico, el centro emocional del cerebro.  Se ha demostrado que la lavanda y la manzanilla reducen la ansiedad.
  • Tacto: El tacto suave y rítmico proporciona una tranquilidad inmediata y no verbal al sistema nervioso. 

La siguiente es una técnica para favorecer la presencia mental que los profesionales de la salud mental suelen recomendar para resetearnos a través de los sentidos:  

  • Nombra una cosa que puedas ver.
  • Nombra una cosa que puedas oír.
  • Nombra una cosa que puedas oler.
  • Nombra una cosa que puedas sentir.

Esto puede ayudar al cerebro a salir del modo de lucha o huida y a regresar al momento presente. 

El microbienestar como un ritual diario

Vivimos en una cultura que premia estar siempre ocupados y hacer una pausa puede parecer contraproducente, incluso incómodo. Sin embargo, las pausas breves pueden ser una herramienta poderosa de tu caja de herramientas de bienestar.


No necesitas escapar de tu vida para regular tu sistema nervioso. Necesitas momentos de seguridad dentro de ella y, a veces, todo comienza con algo tan simple como escuchar los pájaros.